{"id":876,"date":"2023-10-19T10:42:29","date_gmt":"2023-10-19T10:42:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistastellium.com\/?p=876"},"modified":"2023-12-31T19:24:08","modified_gmt":"2023-12-31T19:24:08","slug":"el-codigo-y-la-deconstruccion-del-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistastellium.com\/?p=876","title":{"rendered":"El c\u00f3digo y la deconstrucci\u00f3n del yo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Por Iva Hryc<\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pregunto a mis consultantes qu\u00e9 les trae al encuentro de los astros, muchxs me responden que quieren conocerse m\u00e1s a s\u00ed mismxs. El autoconocimiento es uno de los motores m\u00e1s fuertes a la hora de preguntarnos por nuestros c\u00f3digos natales. Muchxs fantasean con saber algo de ellxs que a\u00fan no saben, a veces creyendo que lx astr\u00f3logx les dir\u00e1 qui\u00e9nes son con m\u00e1s claridad que lo que ellxs pueden definir, o incluso aventurar\u00e1 predicciones y consejos sobre qu\u00e9 les conviene hacer seg\u00fan sus energ\u00edas natales. En general me esfuerzo mucho por explicar a mis consultantes que la consulta astral como la concibo no tiene nada de adivinatoria, y que me gusta pensarla m\u00e1s como un viaje de dos personas intentando descubrir un territorio con la ayuda de un mapa muy bello. Normalmente, ambxs asentimos y nos embarcamos en la consulta. Normalmente, ambxs con un cierto grado de ceguera. El consultante pensando que yo s\u00e9 de ellxs m\u00e1s de lo que ostento, y yo creyendo que podr\u00e9 decirles algo que destrabar\u00e1 alguna dificultad o les dar\u00e1 la clave para ser m\u00e1s felices. En general, ambxs nos equivocamos. La consulta sucede en ese espacio intermedio entre lo que el consultante me cuenta de s\u00ed y lo que yo creo saber de su energ\u00eda, y si todo va bien, lxs dos salimos inc\u00f3modxs con algo de lo que se encendi\u00f3 en ese vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por definici\u00f3n, el camino del autoconocimiento es escabroso. Para empezar, porque no es posible saber, antes de comenzar, con qu\u00e9 vamos a encontrarnos. Para seguir, porque lo que encontremos tiene motivos para estar oculto. Desenterrar los aspectos de nosotrxs mismxs que no est\u00e1n a nuestra vista probablemente desestabilice la estructura que sostiene todo nuestro edificio: el yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos a\u00f1os de nuestra vida construyendo un avatar con el cual (creemos que) nos relacionamos con el mundo. Ese personaje que construimos es s\u00f3lido: se apoya en todas las experiencias que vivimos y nos aportaron un archivo de reacciones, sensaciones, reflexiones y pensamientos que sentimos coherentes con quienes somos. El ser que soy es este que reacciona de tal manera a tales situaciones, que teme determinadas cosas y anhela ciertas otras. El yo es la m\u00e1scara m\u00e1s potente (y velada) que tenemos para vincularnos con lo impresionantemente transformador que es la experiencia humana. Creemos que funciona como puente, pero la mayor parte del tiempo es un escudo. Una vez que llegamos a definirnos, nos enamoramos de esa autoimagen y la defendemos con u\u00f1as y dientes porque creemos que es la realidad. Como seres canceriano-leoninxs, la autoimagen nos encandila. Compramos los brillos que nos vendemos y los pulimos a diario, los protegemos con coreograf\u00edas que aprendimos porque resultaron exitosas para que esa idea que construimos se mantenga intacta. Vivimos enmascarados sin siquiera saberlo. Desde esa m\u00e1scara, deseamos, hacemos, crecemos y pretendemos vincularnos. Es ah\u00ed, en el cl\u00edmax de la autoconstrucci\u00f3n y el relato, donde la experiencia puede empezar a hacer lo suyo. Guiadxs por nuestro deseo consciente, nos embarcamos en proyectos que nos ponen en contacto con situaciones que escalan en sentidos que no esper\u00e1bamos,&nbsp; y en el imprevisto descubrimos que podemos ser manipuladores, soberbixs, tiranxs, blandxs, sensibles, vulnerables, y no lo sab\u00edamos. La experiencia potencialmente agrieta al yo y permite que lo que estaba pulsando por salir emerja y nos desconfirme, nos cuente algo de nosotrxs que pica, raspa, inquieta. Puede ser desesperante. Descubrirnos en reacciones que desacreditan totalmente lo que cre\u00edamos ser roza con la locura. \u00bfQui\u00e9n hizo eso si no fue el yo que conozco? Es ah\u00ed donde ese ser que somos puede empezar a sospechar de s\u00ed mismo y preguntarse si hay en realidad algo m\u00e1s pulsando dentro de nosotrxs. Es ah\u00ed donde el h\u00e9roe o la hero\u00edna que protagoniza nuestros relatos biogr\u00e1ficos se puede embarcar en caminos que les llevar\u00e1n potencialmente a un agrietamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra voluntad de saber m\u00e1s de quienes somos nos lleva a esa b\u00fasqueda, pero en el camino nos enteramos de que lo que descubrimos puede desestabilizarnos. El sendero del autodescubrimiento nos lleva hasta una frontera que est\u00e1 custodiada fuertemente por el narcisismo. Cruzarla es a riesgo de que caiga la estructura que creemos que sostiene nuestra supervivencia. Para atrevernos a seguir en ese viaje, necesitamos un cambio de libido. Lo que se enamor\u00f3 necesita desencantarse. Es necesario desilusionarnos profundamente, dejar que caigan los velos de nuestra identidad, que podamos verle las arrugas, las grietas y las durezas. Es con dolor por el fin del cuento que podemos seguir en la b\u00fasqueda. Y en esa bisagra puede emerger el amor por la experiencia como invitaci\u00f3n a dejarnos atravesar. El derrotero es transformador, pero no de la manera que imaginamos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En mi experiencia, es imposible atravesar esos umbrales de desconfirmaci\u00f3n sin ayuda. En la niebla de la transformaci\u00f3n, necesitamos faros, herramientas que nos ayuden a procesar lo que se est\u00e1 descubriendo. Otros seres que nos orienten. Lenguajes que nos permitan ponerle alg\u00fan nombre, aunque sea provisorio, a lo que nos pasa. La astrolog\u00eda hace su aparici\u00f3n entonces como un bast\u00f3n entre muchos posibles. El mapa del territorio que somos nos da una sensaci\u00f3n de sentido que es vital para seguir interesadxs por la b\u00fasqueda. Pero ese sentido llega a partir de una incomodidad del yo. La astrolog\u00eda nos empieza a constar cuando nos deja en evidencia. Mientras eso no suceda, queda en mera teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El lenguaje astrol\u00f3gico, cuanto m\u00e1s lo investigamos, m\u00e1s nos desarma. Creo que es muy placentero para lx astr\u00f3logx codificar experiencias en t\u00e9rminos de mecanismos lunares, aspectos, tr\u00e1nsitos. Si nos dejamos seducir por ese placer, nos engolosinamos con el lenguaje, al punto de llegar a obsesionarnos con tablas de orbes y previsiones de ciclos. Entender la experiencia humana en t\u00e9rminos de c\u00f3digo astrol\u00f3gico es tentador y gratificante. Tambi\u00e9n, nos guste o no, inflama el ego de quienes tenemos a mano la herramienta traductora. El viaje por el territorio de la propia existencia se hace casi tur\u00edstico con el mapa de la astrolog\u00eda. Y en ese tour, pierde un poco de su potencia. Podemos llegar a hablar de luz y sombra sin contacto con la grieta desconfirmante que es encontrarnos con aquello de nosotrxs que estaba oculto, esperando ser develado, y que el yo cuidaba (sin que lo supi\u00e9ramos) para evitar agrietarse. Para que la astrolog\u00eda siga pulsando en cada unx de nosotrxs, es necesario que nos enamoremos de ese ardor inquietante que es dejar que la astrolog\u00eda nos desnude, que deje a la vista lo que est\u00e1bamos escondiendo, sobre todo aquello que no sab\u00edamos que escond\u00edamos. Solo as\u00ed, desde el amor por la inquietud transformadora, el lenguaje puede pulsar a trav\u00e9s nuestro. Solo desde el escozor de decirle a unx consultante algo que a la vez nos est\u00e1 exponiendo a nosotrxs podemos realmente ser compa\u00f1eros en la ruta desconcertante que es ser lxs que construimos buscando lo que somos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity has-blush-bordeaux-gradient-background has-background is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Copy-of-Copia-de-Copia-de-Iva-Hryc.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-623 size-full\"\/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Iva Hryc<\/h2>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Su amor por la astrolog\u00eda fue el resultado de un camino de indagaci\u00f3n que comenz\u00f3 por otros lenguajes como la arquitectura, la literatura y la fotograf\u00eda. Estudi\u00f3 traducci\u00f3n y subtitulado y le apasionan las lenguas, los dichos, las frases y todo modo de expresarse con palabras. Lleg\u00f3 a la astrolog\u00eda primero como consultante, en momentos de crisis profunda, y se enamor\u00f3 tanto del c\u00f3digo que se form\u00f3 en Casa XI, en Buenos Aires, y luego en la escuela de posgrados de Silvia Neira. Actualmente trabaja como astr\u00f3loga en su consultorio particular en Buenos Aires e investiga, reflexiona y ofrece talleres vivenciales individualmente y con colegas. Practica yoga y bioenerg\u00e9tica, y espera seguir encontrando puntos de s\u00edntesis entre el c\u00f3digo abstracto de la astrolog\u00eda y el mundo concreto del cuerpo, la vivencia y la emoci\u00f3n, para acompa\u00f1ar y acompa\u00f1arse a encontrar m\u00e1s maneras de habitarnos conscientemente.<\/p>\n<cite>IG. @iva.hryc<br>FB. \/astropuente<br>ivannahryc@gmail.com<br><br><\/cite><\/blockquote>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Iva Hryc<\/p>\n<p>Cuando pregunto a mis consultantes qu\u00e9 les trae al encuentro de los astros, muchxs me responden que quieren conocerse m\u00e1s a s\u00ed mismxs. 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