{"id":1790,"date":"2024-03-25T01:04:00","date_gmt":"2024-03-25T01:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistastellium.com\/?p=1790"},"modified":"2024-03-23T16:08:51","modified_gmt":"2024-03-23T16:08:51","slug":"apocalipsis-zodiaco-metanoia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistastellium.com\/?p=1790","title":{"rendered":"Apocalipsis, Zodiaco, Metanoia"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>Miradas trinitarias de los tiempos actuales<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Por Luis del Jaral<\/h3>\n\n\n\n<p>Si miramos la trayectoria humana conocida, desde la Mesopotamia del 3000 a. C., Egipto, la India, Persia, China, Grecia, pasando por las tradiciones nativoamericanas o la n\u00f3rdica, hasta el mundo gn\u00f3stico y judeocristiano, parecer\u00eda que son pocas las culturas carentes de pensamiento escatol\u00f3gico asociado a una inminente conclusi\u00f3n o renovaci\u00f3n del mundo, ya sea ligado al t\u00e9rmino de una era, en una concepci\u00f3n c\u00edclica del tiempo, ya a un juicio final, en una lineal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que la mentalidad apocal\u00edptica (en el sentido catastrofista del t\u00e9rmino) parta del inconsciente colectivo, a trav\u00e9s de memorias de reseteos civilizatorios oficialmente olvidados y de los que ahora s\u00f3lo tenemos vagos registros o intuiciones. Al fin y al cabo, por ejemplo, el relato del diluvio\u2014tan de fin de ciclo pisciano\u2014 se repite en muchas culturas aparentemente inconexas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha dicho tambi\u00e9n que el sentido dual de la p\u00e9rdida de un ed\u00e9n o pasado perfecto y la a\u00f1oranza de un futuro mejor<em> <\/em>que nunca acaba de llegar<em> <\/em>es el esqueleto psicol\u00f3gico en el que se basa gran parte de la cultura occidental. No hay duda de la existencia de patrones arquet\u00edpicos que estructuran nuestra psique y su despliegue, ni de&nbsp; que estos marcan tambi\u00e9n momentos de crisis, puntos de inflexi\u00f3n que, si estamos atentos, podemos sentir, y m\u00e1s a\u00fan, participar creativamente en su proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, muchas voces ven\u00edan avisando que se aproximaba un gran giro colectivo. Parece innegable que desde los \u00faltimos 50 o 60 a\u00f1os el mundo ven\u00eda dando se\u00f1ales de cambio y aceleraci\u00f3n temporal, y que en la \u00faltima d\u00e9cada se barruntaba tormenta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta lleg\u00f3 con mucha contundencia con la gran conjunci\u00f3n en Capricornio en marzo del 2020, que marc\u00f3 un claro umbral a una \u201cnueva normalidad\u201d, a lo que ya parece una nueva fase de la historia. A partir de entonces, la sensaci\u00f3n compartida es que hemos entrado en una especie de portal ca\u00f3tico o atractor extra\u00f1o del que, como en una iniciaci\u00f3n, no hay posibilidad de vuelta atr\u00e1s. La conocida cita de Jung parece cobrar especial relevancia:<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos viviendo a lo que los griegos llamaban el kair\u00f3s\u2014el momento id\u00f3neo\u2014para una \u201cmetamorfosis de los dioses\u201d, de los principios fundamentales y s\u00edmbolos. La peculiaridad de nuestro tiempo, la cual no nos es dado elegir conscientemente, es la expresi\u00f3n de que el inconsciente colectivo est\u00e1 cambiando. Las generaciones venideras tendr\u00e1n que tomar nota de esta transformaci\u00f3n, si es que la humanidad no se destruye a s\u00ed misma a trav\u00e9s del poder de sus propias tecnolog\u00eda y ciencia\u2026Tanto est\u00e1 en juego, y tanto depende de la constituci\u00f3n psicol\u00f3gica del humano moderno\u2026. \u00bfSaben los individuos que ellos son el contrapeso que puede inclinar la balanza?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfEra de Acuario?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Siguiendo la estela jungiana, si intentamos ampliar sentido al proceso en el que como humanidad estamos inmersos, desde la mirada astrol\u00f3gico-arquet\u00edpica aparecen varias propuestas. Una que vuelve a coger relevancia es la del concepto de Era de Acuario. Se vuelve a hablar de ella en referencia a la significancia de la conjunci\u00f3n de J\u00fapiter-Saturno a 0\u00ba de dicho signo, inaugurando un ciclo de 200 a\u00f1os de aire, y del cambio de signo de Plut\u00f3n, en un contexto resonante de mucha incertidumbre social y geopol\u00edtica acompa\u00f1ado de la emergencia exponencial de tecnolog\u00edas con un enorme potencial transformador como la IA, la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica o la realidad virtual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace d\u00e9cadas, son visibles el desarrollo tecnol\u00f3gico y la interconexi\u00f3n; no obstante, y en vista de la situaci\u00f3n mundial, parece razonable cuestionar que esta fase en la que estamos entrando como humanidad se vaya a corresponder con una Era de Acuario en sentido de Nueva Era o <em>New <\/em>A<em>ge<\/em> tal y como ha sido popularmente concebida desde que apareci\u00f3 el t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Como nos explica Nicholas Campion, si bien hasta hoy se han superpuesto a menudo, ambos conceptos no son id\u00e9nticos, aunque los dos nacen pr\u00e1cticamente a la vez en el secularismo europeo de finales del siglo XVIII. La precesi\u00f3n de los equinoccios ya era conocida en el mundo antiguo, pero no hay registros de que se usara alguna vez para predecir el futuro. La teor\u00eda de las eras se desarrolla en el clima de la Francia revolucionaria como intento de desvelar el origen com\u00fan de las religiones como cultos astrales[1], pero como tal, el concepto de Era de Acuario comienza a tomar fuerza a finales del siglo XIX y principios del XX, con el auge de la teosof\u00eda y dem\u00e1s movimientos esot\u00e9ricos decimon\u00f3nicos, y es entonces cuando se comienza a asociar con el concepto de Nueva Era.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de haberse popularizado en sentido laxo como todo el revoltijo de conceptos y disciplinas \u201cespirituales\u201d que conocemos (desde su <em>revival <\/em>y popularizaci\u00f3n con la contracultura y posterior comercializaci\u00f3n del t\u00e9rmino en los 70 y 80), en sentido estricto, desde su nacimiento, el t\u00e9rmino <em>New Age<\/em> estuvo ligado a las ideas swedenborgianas de iluminaci\u00f3n de la humanidad, de parus\u00eda interior. Fue bajo esa premisa que la Nueva Era fue hermanada con la Era de Acuario, y mayoritariamente entendida como tal (hasta hoy) por la nueva astrolog\u00eda que emergi\u00f3 de los \u00e1mbitos teos\u00f3fico-esot\u00e9ricos (Alice Bailey, Max Heindel, Oskar Adler, Rudhyar, entre otros) aunque algunas voces como Charles Carter manifestaran sus discrepancias respecto a que Acuario fuera a ser necesariamente m\u00e1s \u201cespiritual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs concebible hoy en d\u00eda hablar de una Era de Acuario como tal, y sobre todo en t\u00e9rminos de despertar colectivo, conciencia hol\u00edstica y comunidad planetaria, en vista de la trayectoria que en apariencia est\u00e1 tomando el mundo?<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n acerca de la eficacia de la aplicaci\u00f3n del zodiaco en sucesi\u00f3n retr\u00f3grada como modelo temporal viene de largo. Como propuesta de sentido es problem\u00e1tica, entre otras cosas porque no imita a la naturaleza (o viceversa). El zodiaco directo, en cambio, s\u00ed lo hace, y a modo de proceso c\u00edclico-espiralado de despliegue de la psique, coincide a la perfecci\u00f3n con un esquema general propuesto de manera casi un\u00e1nime en el estudio del desarrollo de la consciencia colectiva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La gran triada<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el campo astrol\u00f3gico, Dane Rudhyar (en su libro <em>Planetarizaci\u00f3n de la consciencia<\/em>) o Richard Tarnas m\u00e1s adelante<em>, <\/em>se refirieron a la trayectoria de la mentalidad occidental desde un esquema dial\u00e9ctico que describe c\u00f3mo esta parece desplegarse en tres grandes fases diferenciadas. El modelo general es como sigue: la psique, a partir de una matriz unitaria y primal, se diferencia como identidad separada \u2014potenci\u00e1ndose, pero pagando un doloroso precio\u2014 para despu\u00e9s, a trav\u00e9s de un proceso de muerte\/renacimiento, volverse a integrar con la matriz original en un nuevo nivel, un matrimonio de opuestos que preserva el aprendizaje de la entera trayectoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Este modelo se ha propuesto como parte de una espiral, cuyo arco b\u00e1sico es un patr\u00f3n arquet\u00edpico trif\u00e1sico que encontramos en m\u00faltiples \u00e1mbitos en innumerables ejemplos [2]. Hallamos la triada en la base metaf\u00edsica de muchas tradiciones (deidades lunares triples, unidad-ca\u00edda\/separaci\u00f3n-retorno; creaci\u00f3n-mantenimiento-destrucci\u00f3n), en la alquimia (sal-azufre-mercurio o albedo-nigredo-rubedo), aplicado a la filosof\u00eda de la historia (Hegel, Marx) y tambi\u00e9n en el proceso perinatal (uni\u00f3n uter\u00edna-tr\u00e1nsito del parto-nacimiento) o en el desarrollo ontog\u00e9nico (infancia-adolescencia-madurez).&nbsp;<br><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"104\" height=\"104\" src=\"https:\/\/lh7-us.googleusercontent.com\/OfCpQ62SpzL1zYSes2cPR5oNFh7pQyBKCX5mPQyaTY-aU65Hw1qFbtRXCt8omiiVN6_wAUGub9f00obBcL8jYQSQdPEy0MkOp60fbKP9QutQEhHAIBgFJuffA9CSfgVjf5EivrQi2GlcY-pjSKMp6g\"><\/p>\n\n\n\n<p>Especialmente, aunque con ciertas variaciones, controversias y matices, pero con reveladora similitud, este patr\u00f3n ha sido utilizado para explicar el despliegue de la consciencia a trav\u00e9s de la historia y la cultura[3]. Aplicado a este \u00faltimo \u00e1mbito, ha sido revelador para entender las consecuencias de la polarizaci\u00f3n en el lado yang o masculino de la psique: c\u00f3mo la potenciaci\u00f3n del lado racional, cartesiano, dualista, lineal, jer\u00e1rquico (con la consiguiente represi\u00f3n del lado yin o femenino en sus muchos aspectos: mujer, cuerpo, instinto, naturaleza, alma, totalidad) desemboca en una alienaci\u00f3n c\u00f3smica y un desencantamiento del mundo. A ello se refer\u00eda Richard Tarnas en <em>Cosmos y Psique<\/em>[4]:<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, tanto en el nivel individual como en el colectivo, se puede ver la fuente del dualismo profundo de la mente moderna entre hombre y naturaleza, entre mente y materia, entre yo y el otro, entre experiencia y realidad, la omnipresente sensaci\u00f3n de un yo escindido irrevocablemente separado del mundo que lo rodea. He aqu\u00ed la dolorosa separaci\u00f3n del intemporal vientre de la naturaleza, que lo abarcaba todo, el desarrollo de la autoconsciencia humana y la expulsi\u00f3n del jard\u00edn, el ingreso en el tiempo, la historia y la materialidad, el desencantamiento del cosmos y la sensaci\u00f3n de total inmersi\u00f3n en un mundo antit\u00e9tico de fuerzas impersonales. He aqu\u00ed la experiencia del universo como fundamentalmente indiferente, hostil e inescrutable. He aqu\u00ed la lucha compulsiva por la autoliberaci\u00f3n respecto del poder de la naturaleza, por el control y el dominio de las fuerzas de la naturaleza, incluso por vengarse de la naturaleza. He aqu\u00ed el miedo primario a perder el control y el dominio, tan arraigado en la conciencia, y el miedo a la muerte, compa\u00f1\u00eda inevitable del surgimiento del yo individual a partir de su matriz colectiva. Pero, por encima de todo, he aqu\u00ed la profunda sensaci\u00f3n de escisi\u00f3n ontol\u00f3gica entre el yo y el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso tiene su raz\u00f3n de ser: reunificarse con el fundamento original, <em>regresar al hogar<\/em> desde una madurez autoconsciente, pero para superar la escisi\u00f3n y llegar a una s\u00edntesis, para que de nuevo \u201clos dos se hagan uno\u201d. Muchas miradas en el campo de la consciencia han coincidido en que el ego colectivo ha de atravesar una muerte, un descenso, una ordal\u00eda, un proceso alqu\u00edmico, un parto, una iniciaci\u00f3n que implica un encuentro con su sombra, con todo lo que dej\u00f3 excluido en su proceso de diferenciaci\u00f3n, y con todas sus resistencias a morir para ser transformado en el proceso. Tarnas se apoyaba de nuevo en este modelo trif\u00e1sico, ahora a trav\u00e9s del Monomito o Viaje del H\u00e9roe, afirmando que:<\/p>\n\n\n\n<p>En la historia del pensamiento y la cultura occidentales, la comunidad, el todo m\u00e1s amplio del cual el yo her\u00f3ico qued\u00f3 separado, no fue simplemente la matriz tribal o familiar local, sino m\u00e1s bien la comunidad entera del ser, la Tierra, el cosmos mismo. Las diferentes etapas de esta separaci\u00f3n, descenso y transformaci\u00f3n tuvieron lugar en las distintas grandes \u00e9pocas de la historia cultural de Occidente a lo largo de un proceso que, retrospectivamente considerado, no parece diferenciarse demasiado de un vasto rito de paso evolutivo en el escenario de la historia y del cosmos que hoy est\u00e1 llegando a un momento cr\u00edtico particularmente delicado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este <em>momento cr\u00edtico, vasto rito de paso evolutivo<\/em>, desencadenado por la muerte del ego colectivo, a cualquiera que sepa algo de astrolog\u00eda le vendr\u00e1 sonando a Escorpio. Y es que este proceso, con sus 3 fases detalladas, est\u00e1 reflejado con detalle en el ciclo zodiacal, <em>la rueda de la vida.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En astrolog\u00eda tenemos esa tr\u00edada arquet\u00edpica en la clasificaci\u00f3n de los signos como modalidades (cardinal-fijo-mutable) y correlativamente en la divisi\u00f3n de casas en angulares-sucedentes-cadentes, pero tambi\u00e9n en la agrupaci\u00f3n de las casas o los signos en <strong>personales <\/strong>(Aries a C\u00e1ncer)<strong>, sociales <\/strong>(Leo a Escorpio)<strong> y universales\/transpersonales <\/strong>(Sagitario a Piscis). Y es aqu\u00ed cuando estamos precisamente utilizando este esquema dial\u00e9ctico (tesis-ant\u00edtesis-s\u00edntesis) para describir la evoluci\u00f3n de la psique.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen-modalidades.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"856\" src=\"https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen-modalidades-1024x856.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1791\" style=\"aspect-ratio:1.1955907292255512;width:441px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen-modalidades-980x820.png 980w, https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Imagen-modalidades-480x401.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>En referencia al&nbsp; proceso que estamos analizando, ser\u00eda en C\u00e1ncer, al final de la primera fase personal, cuando se produce una escisi\u00f3n y se delimita una identidad por pertenencia que necesariamente excluye un exterior. En Leo, al comienzo de la fase social, un sentido de individualidad se expresa. Es un Ego adolescente, que comenzar\u00e1 a ser cuestionado en Virgo, ser\u00e1 reconocido a un nuevo nivel a trav\u00e9s del otro en Libra, y en Escorpio entrar\u00e1 en crisis. Y a trav\u00e9s de un rito de paso que, llevado a buen t\u00e9rmino, posibilitar\u00e1 una nueva consciencia, llegaremos a la fase de s\u00edntesis que comienza precisamente en Sagitario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A esta siguiente fase en la triada, la universal o transpersonal, se la ha caracterizado (en su forma ideal o madura) por una consciencia que encarna las cualidades tradicionalmente asociadas a Acuario como Nueva Era\u2014se ha llamado a esta nueva consciencia efectivamente transpersonal (Wilber), transegoica (Washburn), aperspect\u00edvica o integral (Gebser), de participaci\u00f3n final (Barfield) o planetaria (Rudhyar)\u2014. Ahora, como ya se ha dicho, esa transici\u00f3n tiene por requisito una metamorfosis que implica la muerte de la consciencia anterior, una noche oscura a la que el ego humano, con sus sue\u00f1os de inmortalidad, no tiende a entrar d\u00f3cilmente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Metanoia<\/h2>\n\n\n\n<p>Ligado al acontecer apocal\u00edptico est\u00e1 la <em>metanoia<\/em>, un concepto derivado de la palabra griega que se utiliz\u00f3 para traducir en el nuevo testamento el t\u00e9rmino arameo \u201ctob\u201d, que significa \u201cvolver\u201d, \u201crefluir en Dios\u201d, y que ha sido volcado al espa\u00f1ol normalmente como \u201darrepent\u00edos\u201d o \u201cconvert\u00edos\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios est\u00e1 cerca, convert\u00edos y creed en la buena nueva. (Marcos 1:14 y Mateo 4:17).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Meta<\/em> significa \u201cir m\u00e1s all\u00e1\u201d, \u201celevarse m\u00e1s que\u201d, y <em>noia <\/em>proviene de <em>nous<\/em>, que tiene muchas acepciones, pero se suele traducir como \u201cmente\u201d. <em>Metanoia <\/em>significar\u00eda entonces literalmente \u201cir m\u00e1s all\u00e1 o m\u00e1s alto que el estado mental ordinario\u201d o, como dice John White \u201ctrascender el ego centrado en s\u00ed mismo y volverse una persona centrada en Dios\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Metanoia <\/em>indica un cambio de mente y conducta basado en una comprensi\u00f3n radical de la causa y el efecto de las propias acciones previas [&#8230;] Metanoia significa una experiencia de conversi\u00f3n radical, una transformaci\u00f3n del Yo basada en un nuevo estado de atenci\u00f3n. Significa arrepentimiento en su dimensi\u00f3n m\u00e1s fundamental, \u201cun cambio completo en el asiento m\u00e1s profundo de la consciencia\u201d. Este cambio completo tiene el prop\u00f3sito de volver a ligarnos con la fuente divina de nuestro ser, la fuente cuya conciencia hemos perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>El mito de la diosa<\/em>, Anne Baring y Jules Cashford, traducen <em>metanoia <\/em>como \u201cdarse la vuelta para enfrentarse al universo interno del alma\u201d. Y aqu\u00ed ya est\u00e1 la idea de que el proceso no es una elevaci\u00f3n directa a un nivel superior. Una fase termina \u2014<em>el tiempo se ha cumplido, el<\/em> <em>reino (la nueva era)<\/em> est\u00e1 cerca\u2014 pero se requiere un descenso previo para recuperar y reintegrar lo reprimido, afrontar el trauma generado en la fase anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>metanoia <\/em>es precisamente la metamorfosis de Escorpio\u2014una fase VIII, un tr\u00e1nsito de Plut\u00f3n\u2014. Es un encuentro con todo lo que fue negado en aras de desarrollar una identidad en C\u00e1ncer-Leo. En este sentido, tanto a nivel colectivo como individual, es un proceso de rescate, recuperaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de nuestro lado yin en todas sus dimensiones: alma, mujer, cuerpo, naturaleza, comunidad, instinto, intuici\u00f3n, sentido hol\u00edstico de la existencia\u2026 Y es tambi\u00e9n la confrontaci\u00f3n con el guardi\u00e1n del umbral, el drag\u00f3n de lo reprimido y suprimido, con el demonio que, como representaci\u00f3n de la sombra colectiva, tiene cautivas las partes escindidas de nuestra alma. En el anterior ciclo, el ego her\u00f3ico mataba al drag\u00f3n del inconsciente para emanciparse; en este, en el mejor de los casos como comunidad her\u00f3ica, nos damos cuenta de que hemos de integrarlo, dejar de proyectarlo fuera y cabalgar su poder, que es el nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Si desde la consciencia egoico-racional (raciocinio tuerto y distorsionado que s\u00f3lo computa una dimensi\u00f3n parcial de la existencia) nos seguimos identificando exclusivamente como personas de carne y hueso, si no enfrentamos que somos mucho m\u00e1s \u2014pero no ahora desde un elevacionismo trascendental de corte gn\u00f3stico que ve como una c\u00e1rcel el cuerpo y este plano, sino (resignificando Tauro) desde la sacralidad recuperada de nuestra dimensi\u00f3n terrenal, desde la integraci\u00f3n de opuestos\u2014, no vamos a poder dar el salto a Acuario, al menos en un sentido de Nueva Era. Nos encontraremos tarde o temprano en la fase XII con todo lo que qued\u00f3 pendiente, y qui\u00e9n sabe de qu\u00e9 desagradable manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Para recuperar el universo interno del alma, hemos de comprender todas las dimensiones de lo que tenemos que abrazar. Y registrar las consecuencias de que, como almas, llevamos con nosotras memorias no s\u00f3lo biol\u00f3gicas, sino tambi\u00e9n, intrauterinas, transgeneracionales, de muchas vidas pasadas; de que tenemos tambi\u00e9n un cuerpo sutil y energ\u00e9tico que contiene al f\u00edsico, y que cuando este enferma nos est\u00e1 mandando se\u00f1ales para precisamente integrar algo mental, emocional o energ\u00e9tico desatendido; de que hay vida en dimensiones que normalmente no vemos, y que hay fuerzas involutivas y evolutivas activas en este juego. Que la vida no termina al dejar este veh\u00edculo f\u00edsico. Que tenemos un Ser superior que gu\u00eda nuestro destino como individualidades relativas. O que, en \u00faltima instancia, todo es la misma Naturaleza jugando a autorevelarse en su infinita creatividad.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que el tiempo se acelera y la espiral se estrecha, la presi\u00f3n aumenta. El ego colectivo se resiste con todas sus fuerzas intentando reconducir el inevitable cambio hacia el anillo \u00fanico de su agenda transhumana, bombarde\u00e1ndonos de continuo con visiones dist\u00f3picas. Y quiz\u00e1 lo \u00fanico que podamos hacer sea soltar y dejar que se muestre todo, entregarnos al proceso en toda su complejidad sin pretender direccionarlo. Por otra parte, como frutos de la nueva consciencia y del nuevo paradigma cient\u00edfico, las teor\u00edas del caos y la complejidad, las de resonancia m\u00f3rfica y masa cr\u00edtica, vienen postulando c\u00f3mo peque\u00f1os <em>imputs <\/em>pueden desencadenar cambios masivos y s\u00fabitos en un sistema global.<em> <\/em><strong>Nos hablan de lo importante y definitoria que puede ser nuestra participaci\u00f3n, de c\u00f3mo con nuestros pensamientos, emociones y acciones cotidianas, intencionadamente o no, estamos participando en el cambio, decidiendo a cada momento qu\u00e9 futuro alimentamos<\/strong>[5].<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo realistas, quiz\u00e1s sea ineludible que esta transformaci\u00f3n planetaria, cuyo apogeo llegar\u00e1, se viva con cierta cantidad de sufrimiento. Pero puede que podamos minimizarlo: si alquimizamos la parte que nos toca, si nos seguimos reencantando y revelando a cada descenso, si, a pesar de todo seguimos confiando y apostando por la integridad como expresi\u00f3n de un ut\u00f3pico amanecer colectivo. Entonces acaso\u2014transitando hacia el paisaje de un maduro Acuario\u2014el futuro se sienta como un retorno al hogar, y el mundo por venir, so\u00f1ado en coro por tantas almas reverdecidas, se manifieste como el mejor de los posibles.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;-<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>[1] Fran\u00e7ois Henri Stanislas Delaulnaye, en su obra de 1791<em>L\u2019Histore g\u00e9n\u00e9rale et particuli\u00e8re des religions et du Culte<\/em>. (Seg\u00fan Nicholas Campion en <em>Astrology and Popular Religion in the Modern West Prophecy, Cosmology and the New Age Movement<\/em> )<\/p>\n\n\n\n<p>[2] Ya rezaba el axioma pitag\u00f3rico que <em>Todo en el universo es divisible por 3<\/em>. \u201cLa unidad se fragmenta interiormente en 3 momentos\u201d (Cirlot). El 3 es un n\u00famero de completitud que resuelve la dualidad, combina la unidad con la diversidad y es por tanto s\u00edmbolo de armon\u00eda universal.<\/p>\n\n\n\n<p>[3] Las propuestas de Jean Gebser, Owen Barfield, Sri Aurobindo, Jung, Erich Neumann, Ken Wilber, Riane Eisler, Michael Washburn, Stan Grof, Joseph Campbell o Dane Rudhyar, entre muchas m\u00e1s, siguen en t\u00e9rminos generales este modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>[4] La concepci\u00f3n del zodiaco como un proceso de despliegue c\u00edclico-espiralado de la consciencia est\u00e1 ya esbozada en <em>Astrolog\u00eda Esot\u00e9rica<\/em> de Alice Bailey (Ver el art\u00edculo de Itziar Azkona <em>La rueda de la vida<\/em> en Stellium n\u00ba3), en <em>La astrolog\u00eda como ciencia oculta<\/em> de Oskar Adler o luego en las obras de Rudhyar. Bailey asociaba la circulaci\u00f3n retr\u00f3grada con la evoluci\u00f3n colectiva y la directa con la individual, mientras que Adler no parece dejar clara tal distinci\u00f3n, si bien expresa ya que \u201c(El) zodiaco es la matriz c\u00f3smica del ser humano y de su evoluci\u00f3n sobre la Tierra\u201d.&nbsp; Adem\u00e1s subraya la divisi\u00f3n tripartita del zodiaco como fases en las que se completan 3 circulaciones de los elementos (3x Fuego-Tierra-Aire-Agua), dejando impl\u00edcita la idea de que en cada una se desarrolla un Yo diferente. Esta divisi\u00f3n trif\u00e1sica es mencionada luego ya en obras referentes de la astrolog\u00eda psicol\u00f3gica moderna como <em>Las doce casas<\/em> de Sasportas o en <em>El hilo m\u00e1gico<\/em> de R. Idemon. En el mundo hispanohablante, Sinesio M. Rodenas escribi\u00f3 dos obras sobre el zodiaco como una espiral evolutiva de la psique individual (desde un enfoque m\u00e1s bien freudiano), pero quiz\u00e1s sea Eugenio Carutti quien m\u00e1s claramente ha aludido a la circulaci\u00f3n en modo directo como espiral de despliegue de la consciencia colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>[5] La c\u00e1bala nos dice que, como almas en proceso de despertar, estamos participando en el Tikun Olam, la rectificacion del mundo; como reza el axioma de las artes internas taoistas, <em>a donde va nuestra mente va nuestra energ\u00eda.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity has-blush-bordeaux-gradient-background has-background is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"950\" height=\"712\" src=\"https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Luis-del-Jaral.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1792 size-full\" srcset=\"https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Luis-del-Jaral.jpg 950w, https:\/\/www.revistastellium.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Luis-del-Jaral-480x360.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 950px, 100vw\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Luis del Jaral<\/h3>\n\n\n\n<p>Luis es licenciado en literatura comparada. Peregrino de los mundos imaginales, tras transitar por variadas sendas y escuelas esot\u00e9ricas, comprob\u00f3 de primera mano ese axioma de que despu\u00e9s del \u00e9xtasis viene la colada. Por necesidades de sanaci\u00f3n y autocomprensi\u00f3n viene form\u00e1ndose como radiestesista, astr\u00f3logo con enfoque evolutivo y terapeuta especializado en regresiones, y desde el 2012 acompa\u00f1a procesos de autoconocimiento y transformaci\u00f3n a trav\u00e9s de dichas disciplinas. Le apasiona la escritura, la vida sencilla en la naturaleza y la cartograf\u00eda de la realidad en su sentido m\u00e1s amplio.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/www.astroregresiva.com\/\"><strong><em>www.astroregresiva.com<\/em><\/strong><\/a><\/p>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luis del Jaral<\/p>\n<p>Si miramos la trayectoria humana conocida, desde la Mesopotamia del 3000 a. C., Egipto, la India, Persia, China, Grecia,<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1794,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[13,37],"tags":[],"class_list":["post-1790","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-astrologia","category-mundana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1790","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1790"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1790\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1801,"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1790\/revisions\/1801"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1794"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1790"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1790"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistastellium.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1790"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}